jueves, 18 de mayo de 2017



 May Lucero Lutenko, Cástor Leonardo
Procesos de Integración
Antecedentes históricos de los procesos de integración en la América Meridional.

            Realizando una profunda y seria reflexión sobre los proceso de Integración en la América Meridional, es fundamental y esencial beber de las fuentes del mismo pensamiento Bolivariano, principio emancipador de los procesos independentistas y revolucionarios de las Naciones que la conforman. La Colombeia del Almirante en Jefe Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez y Alcalá, “El Manifiesto de Cartagena de 1812, Carta de Jamaica de 1815, Congreso de Angostura de 1819 y el discurso realizado con motivo de la celebración del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826.
            El Manifiesto de Cartagena del 15/12/1812 realizado por el Libertador Simón Bolívar fue escrito después de la  caída de la primera república y  tenía el  propósito de  analizar de modo crítico tal evento. Entre estas causas tenemos:  1.- Debilidad del Gobierno Central. 2.- Impunidad. 3.- ´Mala administración. 4.- Caída de Puerto Cabello. 5.- Terremoto de 1812. Y 6.- Influencia de la Jerarquía de la  Iglesia Católica contra la Independencia. Este manifiesto es importante por su vigencia. Actualmente el Estado Venezolano está viviendo situaciones similares, sumergida en una guerra no convencional, poniendo en juego la Quinta República, fruto del Espíritu Bolivariano del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. Aunque, este manifiesto no expresa de modo explícito un proceso de integración regional, si expresa los motivos por los cueles se pude perder la República y todo proceso de integración tanto nacional como continental.
            En la Carta de Jamaica de 1815 Bolívar palantea una unidad confederada de toda América meridional por ser parte de un territorio que la acomuna, por poseer  una misma lengua y una misma  religión elemento claves para lograr tal Unión. Esta Carta, será con el pasar de los años un antecedente de la convocatoria al Congreso Anfictiónico  de Panamá
            El Discurso de Angostura 15/2/1819 plantea de modo explícito una integración que parta de la realidad  de la América Meridional. Avizora las diferencias incompatibles con los Estados Unidos. Y crea las bases de la creación de Colombia. Esta creación concreta la unión de un vasto territorio de la américa meridional que va desde la Capitanía General de Venezuela, pasando por el Virreinato de Nueva Granada hasta la Provincia de Quito.
            El Congreso Anfictiónico de Panamá celebrado entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, tenía el propósito de crear una liga de naciones ante la amenaza del expansionismo de los Estados Unidos. Se propone la Integración de las repúblicas hispanoamericanas, excluyendo Estados Unidos y Haití por ser ontológicamente diferentes. Este congreso es trascendente porque de algún u otro modo fue inspirador de la Creación de la Liga de las Naciones después de la primera guerra Mundial y de la ONU creada en 1945.

domingo, 14 de mayo de 2017

LA RAZÓN NOS ASISTE



                                                                                                                        Por Sarita Deffitt
La historia de la América Meridional desvela una unidad genésica de devastación, opresión y oscurantismo; donde  el privilegio de estudio de unos conjugado con la avidez por conocer y la posibilidad de asistir a los eventos libertarios de la era de la ilustración, sentenció al imperio español a su destierro. La simbiosis teoría y práctica sumada a la facultad de criticidad invoco a la gestación de un nuevo orden en el nuevo mundo, uno que pregonaba la injusticia de la Bula Papal y otro la barbarie de los despotismo antiguos y modernos, con la visión de: una vez rotas las cadenas, necesaria era la unión de las naciones para enfrentar las amenazas y alcanzar juntas los grandes objetivos de bienestar común y felicidad.
Proclamas, cartas y discursos influenciaron la concreción de instrumentos jurídicos para legitimar y obligar al cumplimiento de la defensa de las soberanías y la independencia de los pueblos en un abrazo perpetuo de amistad. Sin embargo el mal de la humanidad nuevamente se hizo presente y la traición venida de la ambición por el poder, devino en la caída y fragmentación del bloque geopolítico que equilibraría las fuerzas gracias a nuevos  epicentros de poder: un mundo multipolar  era la respuesta de humanidad para garantizar los derechos del hombre y del ciudadano a todo los pueblos del mundo, ¡acaso no era esa la propuestas de los europeos. ¡Ah claro! Desde el mundo occidental todos no son iguales.
Surge la república y con ella el Estado, ese tercero que intervendrá para establecer la igualdad jurídica entre los hombres; en el devenir del tiempo ese Estado ya no cobijaba los sueños de libertad sino que se nutría de la ambición, le sobrevino la desigualdad, la pobreza, la explotación y la absoluta inmoralidad administrativa, lo que conllevo que en los tiempos  más cercanos, el grito del bravo pueblo rompiendo las cadenas impuestas por el Estado burgués, trajera con su torbellino la refundación de la patria y con ella , el nuevo libro sagrado, el Popol Vuh, la Constitución Bolivariana y con ella, el renacer de los sueños de la unión, bajo la figura de la integración suramericana. Dijo Martí “Bolívar tiene que hacer en América todavía” o en palabras de Chávez "Pero así está Bolívar en el cielo de América vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está él, calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hoy”.
Para concluir, se sugiere la reflexión profunda de estos pensamientos y asumir con liderazgo positivo y democrático el haz de bandera, calzar las botas y continuar la lucha por la independencia y aún más, por la patria socialista y con ella la unión de la América meridional.
¡Bolívar y Chávez Viven!

martes, 18 de abril de 2017

“La Teoría de Conflictos, el Esequibo Guyanes y la Defensa Integral de la Nación”




“La Teoría de Conflictos, el Esequibo Guyanes y la Defensa Integral de la Nación”

Cuando se da un repaso a la historia, se observa que a partir del siglo XVI como todos los imperios, el español empezó a decaer, mientras Holanda, Portugal e Inglaterra insurgían como poderosos Estados y expandían sus dominios en ultramar. España pierde extensos territorios por la incapacidad para defenderlos, Holanda se apodera entonces de la Guyana y que, luego en 1814 le cedería a Inglaterra, por tres millones de libras esterlinas. Como señalé en 1814, España se encontraba en plena de guerra con sus mal llamadas históricamente “colonias”. Es un territorio que corresponde 20.000 millas cuadradas y, tanto en los tratados con Portugal como posteriormente con Brasil, se reconoce como de Venezuela el territorio situado entre los ríos Orinoco y Esequibo, no obstante la Gran Bretaña ocupó el espacio geográfico situado a la margen izquierda del Esequibo.
A partir de ese momento, comienza una historia signado por el conflicto de las relaciones entre Venezuela y la Gran Bretaña, con respecto al diferendo de la Guayana Esequiba; lleno de arbitrariedades por parte de la potencia europea y por la otra, nuestra política exterior sui géneris, la cual ha padecido de aquellas prácticas, procedimientos y conductas anómicas, como claros indicadores de ineficiencia y deterioro de la gobernabilidad, aspectos que podemos analizar a la luz de la Teoría de Conflictos de Rene Entelman.
Uno de los aspectos que refiere Entelman en su obra, más controversiales lo representa el sistema jurídico como método de resolución de conflictos, teniendo como consecuencia la idea de que el ordenamiento jurídico, es un sistema cerrado de normas que resuelve todos los enfrentamientos posibles, así entonces, pasamos al lamentable Tratado de 1897, el cual fijó las normas que debían regir el arbitraje internacional al cual se somete el litigio fronterizo venezolano-británico. Este tratado fue negociado en Londres y Washington con escasa participación de Venezuela. El Presidente de EEUU para la época Cleveland, presionó al gobierno venezolano para la firma del mismo. El Dr. Cesar Rondón, citado por Herrera (2016), señaló que las reglas de este Tratado, establecían condiciones favorables a la Gran Bretaña y es por ello, que pocas personas entienden el hecho de que la sentencia del famoso laudo arbitral de Paris de 1899, apartándose de los principios aplicables del derecho internacional, haya favorecido al gobierno inglés.
Conforme a lo anterior, el gobierno de su Majestad no sólo usurpa territorios sino que introduce 40.000 colonos que emplea como argumento de su soberanía, manifestación que cobra fuerza con respecto a la regla tercera del Tratado de 1897 que señala: “…si el tribunal hallare que el territorio de una parte ha estado ocupado por los ciudadanos o súbditos de la otra parte, se dará a tal ocupación el efecto que, en opinión del Tribunal, requieran la razón, la justicia, los principios del derecho internacional y la equidad del caso…”.
Se tenía una fe libresca en el derecho, se creía en el arbitraje como única fórmula salvadora, autores como Nuñez, Oropeza y Vegamian; son apenas tres de los muchos aque han señalado en su obras sobre el problema con Guyana y los ingenuo que fuimos al creer que íbamos a derrotar a Inglaterra en un Tribunal Internacional.
Lo anterior, confirma lo señalado por Entelman, la Ley, deja por fuera un sinnúmero de conductas no tratadas jurídicamente pero que son generadoras de conflicto, lo que sin duda significa entonces, que las relaciones sociales están llenas de enfrentamientos producidos por la incompatibilidad de pretensiones que el sistema jurídico ha dejado en libertad de confrontación; así entonces, surge el Acuerdo de Ginebra de 1966, luego que en 1962 en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, Venezuela sorprendiera a Inglaterra al denunciar que desconocía por írrito, la decisión del Laudo Arbitral de París; pero nuevamente el gobierno inglés hábil en la maniobra política, le concede la independencia a la Guyana, que pasa de ser de acuerdo a Entelman, un tercero a una de las partes en conflicto.
Luego, surge el Protocolo de Puerto España, que congeló las negociaciones por doce años, pero con Guyana en posesión del territorio, al finalizar, ese período en 1982, ambos gobiernos optaron por resolver la situación en conflicto en función de uno de los medios de solución pacífica previstos en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, así entonces surge la figura del buen oficiante, que a la fecha no ha dado muestras de resolver el asunto.
Partiendo de lo señalado por Entelman en su libro “Teoría de Conflictos”, considero que es la hora de que nuestro país, inicie una escalada del conflicto, a nuestro favor, poseemos títulos históricos y legales que de acuerdo a Herrera, a pesar del resultado del Laudo Arbitral de París, Inglaterra aceptó nuevamente a discutir el problema de Guyana; por tanto se está en una posición para reclamar ese territorio a cualquier instancia y con toda la energía necesaria; no hay que olvidar por otro lado, que de conformidad con el artículo 15 de la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación (LOSN), la Defensa Integral abarca el territorio y demás espacios geográficos de la República. Por otro lado, se hace necesario abandonar la política del silencio, donde el pueblo venezolano no recibe, o recibe mala y poca información de un problema que no se trata únicamente del reclamo sino que más bien pasa por una Política de Estado, donde la Planificación integral de la solución del longevo conflicto, cobre una dimensión mayor.
 Considero que cualquier propósito de incidencia nacional, debe plantear la tarea de crear conciencia acerca del correcto sentido, de la últimamente tan idealizada participación ciudadana, de una visión acertada y bien orientada a ese respecto, dependerán la eficacia de propósitos nacionales y nuestra capacidad real para emprender políticas públicas de largo plazo sobre el tema, así no será un problema ajeno a cualquier venezolano y lograremos adquirir una auténtica categoría de Nación. 

martes, 7 de marzo de 2017

IDENTIDAD NACIONAL: UN PROBLEMA FUNDAMENTADO EN SU ORIGEN



IDENTIDAD NACIONAL: UN PROBLEMA FUNDAMENTADO EN SU ORIGEN

Escribir sobre identidad es entrar en un tema profundo y complejo, se encuentra íntimamente asociado a conceptos como. Nacionalidad y ciudadanía, Brewer Carías (1965), señalaba que la nacionalidad consiste “…en la introducción de una persona a la sociedad, implica la existencia de una sociedad civil con las características configurativas de la Nación, pero sin ninguna condicionabilidad política; la ciudadanía por el contrario inserta al individuo a la sociedad política y envuelve la idea de Estado.” Por ello si bien en principio todo ciudadano es nacional, todo nacional no es ciudadano.

Ahora bien, Spencer citado por Fuente (1995), estudió muy bien el comportamiento de las sociedades para dar explicación a los fenómenos que en ella se suceden, entres los estudios realizados surgen obviamente la idea de nación y nacionalidad que como elementos constructores de identidad son bastantes nuevos,  la Revolución Francesa puso en boga el concepto de nación, noción que no tenía antecedentes, estamos entonces en el siglo XVIII, luego en el siglo XIX conocido entre otras cosas como el siglo del nacionalismo, fue un tiempo que  caracterizó al continente europeo por las grandes guerras y conflictos internacionales y la aparición de las naciones modernas, por cuanto lo que existía eran vinculaciones monárquicas ya que la realidad pasaba porque no había un francés o un español, sino un vasallo del rey de Francia o un vasallo del Rey de España.

Conforme a lo anterior, en Venezuela ocurrió algo muy peculiar, al contrario de lo que se nos ha enseñado en la Historia Universal, no existía una unidad política llamada España, cuando uno lee los documentos oficiales de la monarquía española de los siglos XVI y XVII, se señala Don Felipe o Don Carlos, Rey de Castilla, Rey de León, Rey de Aragón, Rey de los Algarbes y esto se extendió a América, por tanto, se menciona la época colonial, pero en términos concretos nunca fuimos una colonia. En América sucedió lo mismo que en el proceso de la reconquista de España de la Edad Media, se crearon nuevos reinos, Virreinatos para ser exactos estuvieron incorporados a una de las coronas del Rey, sea a la Corona de Castilla o a la Corona de Aragón entre otras; así pasó con el Virreinato de Nueva España (México y parte de Centroamérica), el Virreinato de La Plata (Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay), el Virreinato de Nueva Granada (Colombia, Ecuador y Panamá) y el Virreinato del Perú (Perú parte de Chile y Bolivia).

Aún hay más, también existían una serie de Consejos con los cuales el rey gobernaba, así entonces, se tenía el Consejo de Indias, para tratar los problemas del que la historia llamó el Nuevo Mundo, en resumen el concepto de nación no está asociado al pasado.

El caso venezolano es muy particular, Venezuela fue le país de América meridional que más tarde se integró, no estaba integrada en su territorio en la cual existían varias jurisdicciones distintas (provincias), y aunque cada una de ellas pertenecía a la Corona de Castilla, eran independientes entre sí. Nuestro nombre aparece ya muy entrado en el siglo XVI, es decir, 20 a 25 años más tarde del Encuentro de Dos Mundos y fuimos creado jurídicamente en el año de 1777, cuando el Rey Carlos III promueve mediante Real Cédula el nacimiento de la Capitanía General de Venezuela.

Esta creación jurídica ocurrió solo 33 años antes de la gesta de emancipación de España, es así como hubo una lucha interna en el movimiento de independencia, porque por ejemplo, los orientales no se sentían venezolanos, pertenecían a Nueva Andalucía, conocida después como la Provincia de Cumaná, Vallenilla Lanz (1983), señalaba que en principio hubo una lucha entre venezolanos y Herrera Luque (1972), escribía que “…en las huestes de Bovés no había más de un centenar de españoles…”;  es preciso recordar en ese sentido, que no fue hasta 1815 cuando el Mariscal Don Pablo Morillo, llegó a América con un ejército de 15000 hombres traídos de España y probados en las guerras napoleónicas, de modo que no había un sentimiento de nacionalidad venezolana.

Otro aspecto fundamental, es que Bolívar no inició un movimiento independentista venezolano; los demás movimientos fueron locales, pero los venezolanos lo concibieron como la independencia de América, es decir, la campaña fue concebida en términos continentales y que aunque se realizó, esa noble proeza fue a un costo gigantesco, con una estructura social destruida y una país arruinado económicamente, aspecto descrito en aquella carta que el Libertador le escribe en 1825 de Cuzco a su tío esteban Palacios.
Venezuela regresa a una dimensión nacional es a raíz de la separación de que Colombia La Grande se separa en 1830, para introducirse en un espiral de guerras internas sucesivas entre los libertadores y caudillos locales durante gran parte del siglo XIX, periodo en la cual resurgió Guzman Blanco que estableció un Himno Nacional que era un canto popular en la lucha de independencia que es el “Bravo Pueblo” y por vez primera se creó una moneda nacional que todos la conocemos “El Bolívar”.

Frente a la gloria de la independencia, surge el sentimiento de la decadencia y esto se observa cuando se analizan posteriores revoluciones, sea la Regeneración encabezada por Guzmán Blanco, la Restauración de Cipriano Castro o la Rehabilitación de Juan Vicente Gómez, pero ninguno llegó a encontrar una empresa nacional que nos moviera profundamente. Con la llegada de Hugo Chavez, no solamente se enaltece la imagen de Bolívar y los grandes hechos que se hicieron en esa época, tal como lo hicieron sus predecesores, sino que se establece un proyecto que busca crear una nueva cultura difundida, verdades ya descubiertas, socializadas y convertirlas en base de acciones vitales, en elementos de coordinación y de orden intelectual y sobre todo moral.

Es así como Hugo Chavez, establece un proyecto bajo un pensamiento estratégico (2014) en el que debemos enraizar y poner en funcionamiento todo lo nuevo, y, si ciertamente tenemos problemas, en una oportunidad el Ex Presidente  Gallegos ya bastante anciano, respondió en una rueda de prensa a los periodistas en París, “Si nuestro país tiene muchos problemas, pero muchos países cambiarían con gusto sus problemas por los nuestros”.

Finalmente, como señalara Fuentes, la Nación como ente social, la identidad nacional producto de la relación entre los individuos, debe generar actitudes de estos hacia aquellos, siendo lo más importante la conciencia colectiva de su existencia, plasmada en esa actitud que el hombre puede tomar hacia la nación, en los hechos que están dirigidos a fortalecerla a través del vínculo identificativo o a defenderla en caso de que sea requerida.

Bibliografía:
Brewer Carias, Allan (1965) El Régimen Jurídico Administrativo de la Nacionalidad y Ciudadanía Venezolana. Fundación UCV. Caracas.
Fuentes Emilio (1995). La identidad Nacional. Ediciones FUNDAIAEDEN. Caracas.
Herrera Luque (1972) Boves El Urogallo. Editorial Fuentes. Caracas
Vallenilla Lanz (1983)  Cesarismo Democrático. Ediciones centro de Investigaciones Históricas de la Universidad Santa María. Caracas
Universidad Militar Bolivariana (2014) Cátedra: Estudio del Pensamiento del Comandante Hugo Chavez Frias